Cómo cumplir tus propósitos

Confía en ti. Lo que te ha fallado hasta ahora es un buen proyecto. Te enseño como hacerlo.

Propósito vs proyecto

Para cumplir tus propósitos lo primero es crear un proyecto. ¿No sabes hacerlo? Yo te enseño.

El propósito responde a la pregunta «¿Qué quiero?» Si te respondes que quieres adelgazar, tu propósito es adelgazar. Si te quedas aquí y no defines cómo, posiblemente este propósito vuelva a formar parte de tu lista de buenas acciones para el año que viene.

Define el proyecto y llegarás a la M.E.T.A.

Con la M: Medible.

Si no se puede medir, ¿Cómo sabrás que lo has logrado? Ejemplo: quieres llevar una vida más sana? Perfecto. ¿En qué medida vas a lograrlo? ¿En tiempo, como por ejemplo días de ejercicio?, ¿En raciones, de más de verdura y de menos de dulces? ¿En centímetros de cintura?

Con la E: Específico. (Exactamente, ¿Qué es lo que quieres conseguir?)

Cuanto más, específico, mejor. Ese es el objetivo. Por ejemplo: «Quiero bajar tres centímetros de cintura que me faltan para volver a entrar en esos vaqueros de campana que se vuelven a llevar y apenas me puse».

Con la T: Temporal.

¿Para cuando lo quieres? Para mí, éste es el factor fundamental. Todo proyecto tiene una fecha de ejecución. Si no tiene fin no es nada. Ahora bien, el plazo debe ser razonable para ti y acorde a tu autoexigencia. Adelgazar 2 kilos en un mes es posible y 4 también, pero no está al alcance de todos.

Con la A: Accesible. (¿Es posible?)

Aquí hay que dejar la cabeza fría y responderse con sinceridad, no sólo si voy a ser capaz de lograrlo, sino si es posible que me sirva para algo en mi propósito de vida.

Si no lo tienes muy claro, responde a estas preguntas: ¿Lo necesito? ¿Para qué? ¿Qué tendrá de bueno hacerlo? ¿Qué tendrá de malo? ¿Y no hacerlo? ¿Es este el momento oportuno? ¿Qué esfuerzo tendré que hacer? ¿Merece la pena?