¿Qué es la astenia?

A los efectos normales de la primavera sobre nuestro cuerpo se unen este año las consecuencias de la pandemia, más larga de lo que pensábamos y que ha limitado nuestro desarrollo social (y psíquico) y nuestro estado muscular, generando más cansancio físico y corporal.

Es lo que los expertos han denominado “astenia pandémica”.

Qué es la astenia?

Cabe distinguir entre tres conceptos que habitualmente se suelen relacionar: astenia, fatiga y debilidad.

La astenia es una sensación subjetiva de incapacidad para realizar actos de la vida cotidiana.

La fatiga es la aparición precoz de cansancio una vez iniciada la actividad física habitual.

La debilidad implica pérdida de fuerza en algún miembro o en toda la musculatura que impide la finalización de una actividad.

Puede acompañarse de otros síntomas como:

            Nerviosismo, inquietud, irritabilidad, sudoración, palpitaciones.

            Alteraciones del sueño

            Problemas digestivos

            Lentitud intelectual: falta de concentración, bloqueos, olvidos….

¿Tomo vitaminas?

            Sólo si tu dieta no es equilibrada y siempre bajo consejo profesional. 

            El exceso en el consumo de algunas vitaminas, como los antioxidantes, puede ser perjudicial. Existen opiniones controvertidas a partir de diversos estudios, pero parece ser que un exceso de estas sustancias hace que se conviertan en prooxidantes, con efectos contrarios al buscado.

El exceso de vitaminas liposolubles (A, D, K y E),  se almacena en el hígado y el tejido adiposo y pueden generar cuadros de intoxicación.

¿Qué te recomiendo?

  • Realizar una dieta variada, rica en frutas y verduras de temporada basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
  • Incrementar el consumo de alimentos ricos en magnesio, zinc y triptófano pueden ayudarnos a mantener el equilibrio emocional.
  • Adoptar estilos de vida saludables. La práctica de la actividad física es importante
dieta variada
Dieta variada, rica en frutas y verduras de temporada
  • Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmune.
  • Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, uno de los principales enemigos de nuestras defensas.
  • Una cerveza para relajarte.
  • En casos de fatiga son recomendables reconstituyentes y complementos como la jalea real, preparados a base de polen y la levadura de cerveza. Proporcionan una dosis extra de energía para funcionar a pleno rendimiento, tanto físico como intelectual.
  • Emplear, en caso necesario, alguna planta medicinal que ayude a paliar los síntomas:
  • Si tienes alteraciones del sueño te recomiendo que leas benditas plantas para relajarte y dormir mejor.
  • Si no es así, mis favoritas son las siguientes. Dan mucho a cambio de nada, es decir, sin efectos secundarios ni (apenas) contraindicaciones.

Elige según tu caso.

Rodiola: Es adaptógena. Esto quiere decir que facilita la adaptación del organismo al estrés. Contrarrestando la fatiga y favoreciendo el descanso.

Sólo debes tener cuidado con ella si estás en tratamiento con medicamentos para dormir (benzodiazepinas), o antidepresivos porque puede potenciar sus efectos. Y menores de 18 años porque no hay ensayos. NI EMBARAZO Y LACTANCIA.

Hay otras plantas de iguales propiedades (ginseng, eleuterococo, guaraná, todas ellas indicadas por la AEMPS para el “alivio sintomático de la astenia, pérdida de vitalidad, así como cansancio y debilidad”, pero a diferencia de la rodiola, sin reacciones adversas encontradas, pueden producir irritabilidad, nerviosismo y palpitaciones)

Maca: eficaz en la lucha contra el cansancio físico y anímico, la falta de energía, las disfunciones del sueño y de la memoria, así como la falta de concentración. Sofocos de la menopausia y recuperación del apetito sexual en la mujer y el vigor en el hombre.

Spirulina: excelente suplemento nutricional. Saciante y con ligera acción laxante. ¡Ojo si tienes problemas de tiroides!